Cómo vivir del rock

El Perú está cambiando. Prueba de ello es que ya se puede vivir de la música, aunque para lograrlo se necesite conocer a las personas adecuadas. Esta es la historia de Gabriel Arévalo, cantante y guitarrista del grupo Riviere.

RIVIERE 3

“Te vas a morir de hambre” era una sentencia común y cruel que se dictaba a quienes, en el Perú de los ochenta, optaban por entregarse enteramente a la música. La situación de Gabriel Arévalo, nacido en 1993, fue distinta. Su padre no se escandalizó porque quisiera dedicarle su vida a una banda de rock; al contrario, lo apoyó (tal vez porque él también había escogido un oficio difícil: escritor) y, como prueba de fuego, le pidió que grabase un disco.

Las ventajas de ser millennial.

Como nunca antes, en esta década, institutos y universidades han abierto la carrera de música debido a la urgencia de rentabilizar esa compulsión por estructurar sonidos (es decir, rentabilizar el patrimonio de los padres), aunque para Gabriel, además del estudio y del título, su profesionalización ha consistido, sobre todo, en la práctica inagotable de su instrumento: la guitarra.

Desde que les dio sus votos a los pentagramas, Arévalo pasa sus días trinando en busca de un potencial hit. En el 2013 formó Riviere, grupo en el que canta y dirige las seis cuerdas, y ese mismo año recibió la llamada de Salim Vera, vocalista de Libido, quien casualmente había oído sus demos y quería producir su primera grabación. El resultado fue un EP de seis canciones. Doce meses que parecieron tres años de una banda promedio.

“Le agradezco a Salim que me haya advertido que lo primero que debía hacer era registrar mis composiciones en la Asociación Peruana de Autores y Compositores (Apdayc). Eso me ha salvado la vida”, asegura Arévalo, y añade que trabajar con Vera también le facilitó conseguir un espacio en las radioemisoras y destacar nominalmente en lo que hoy se conoce como la Nueva Ola del Rock Peruano.

AGENDA LLENA

Esta semana la agenda de Riviere casi colapsa. Ayer grabaron en el Lado B del canal Movistar Música, esta noche se presentan en Villa María del Triunfo y mañana filmarán un videoclip. Sin embargo, el éxito es relativo y, a veces, Gabriel tiene que tocar con otras bandas nacionales para ganarse unas monedas. Incluso ha participado de un tributo a los neoyorquinos The Strokes en esos shows de imitación que –triste pero cierto– llevan más público que los grupos emergentes.

“Muchos se rinden muy rápido”, afirma Arévalo, refiriéndose a que no todos los amaneceres de los rockeros son alentadores: la suma de esfuerzo e inversión monetaria no concluye necesariamente en ganancias; a veces, la operación es más bien una resta. Pero a él la información –o rodearse con los tipos adecuados– le sirvió para continuar alimentando su vicio. Una tarde que no contaba con nada de dinero, Arévalo marcó el número de la Apdayc. “No tenía ninguna expectativa, pero me sorprendieron con su respuesta. Creo que me volvería rico si pego un hit”, se carcajea el cantante.

EXPERIENCIA

El abaratamiento de los estudios es una suerte para los músicos millennials en comparación a décadas atrás. Pero, con los precios al alcance de todos, la competencia se ha intensificado. Grabar ya no es el principal problema, sino el siguiente paso, que aún no se sabe cuál es con exactitud. Y todo se reduce a puro ensayo y error. Gabriel analiza las razones de su encumbramiento: “Lo de Salim nos ayudó, pero también todo el contenido digital.  Hicimos un teaser del EP, cuando nadie lo hacía. Nos preocupamos mucho por nuestro look”.

Cinco años a la cabeza de Riviere le dan autoridad para reflexionar sobre cómo debería moverse una banda nueva en la actualidad. Estos son sus consejos: “Hay que tener vídeos en vivo que muestren la reacción de la gente. También es muy importante un kit de prensa –mejor si es hecho por un diseñador– en el cual se vea la imagen. Pero si no hay música, no hay nada”.

FUTURO

Hace unas semanas Riviere lanzó su segunda producción, Salir a tomar las calles (disponible en YouTube y Spotify), y el videoclip promocional del tema Cuidado con lo que buscas. Lo llamativo es el modelo económico de la banda, que ya cuenta con el apoyo de empresas privadas como José Cuervo y Papacho’s. Al parecer, ese es el camino a seguir: arte por auspicios.

Aunque quisieran repetir la experiencia del 2017, cuando tocaron en el festival Primavera Sound de España,  el plan de Riviere para los próximos meses es viajar por todo el Perú. “En realidad, nos gustaría recibir algún financiamiento para que la gente pueda asistir gratis a nuestros conciertos, hacerlos al aire libre. Quiero una ciudad que aproveche sus espacios públicos”, confiesa Arévalo.  Y con la seguridad de un chico de 25 años que es feliz haciendo lo que más le gusta –y sin morirse de hambre–, recuerda algo que nunca se debería olvidar: “Lo único que dejamos los seres humanos son nuestras creaciones”.

Publicado el 30/11/2018 en el suplemento cultural Variedades del diario El Peruano.

 

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